El Arte Shipibo-Conibo

 

El sistema de diseño, o “kené” como se denomina en lengua Shipibo, es no solamente uno de los códigos de mayor significado dentro de los pobladores de la cuenca del Río Ucayali, sino un elemento que los diferencia de otras culturas precolombinas. El diseño es elaborado principalmente por las mujeres y con él decoran una gran variedad de objetos, como cerámicas, tejidos, adornos, armas y hasta el cuerpo humano. Lo que diferencia el diseño Shipibo-Conibo de otras culturas es la fuente de inspiración. Se accede a él a través de la adquisición de conocimiento propio, mediante las visiones recibidas durante las ceremonias de ayahuasca y otras plantas de poder, llamadas “rao”. Según el pensamiento Shipibo, estas visiones son una materialización de la energía positiva, denominada “koshi”, la cual no es visible al ojo humano, pero puede manifestarse en vistosos y coloridos patrones gracias a la ingesta de las plantas medicinales.

A diferencia de otras culturas en las que el chamanismo es exclusividad de los hombres, las mujeres Shipibo-Conibo no solo pueden acceder a las ceremonias de ayahuasca, sino que también pueden desarrollarse en el arte de la sanación y acceder a los niveles más altos de especialización meraya. Estas visiones constituyen un elemento esencial en las terapias de sanación chamánicas. Según la visión Shipibo-Conibo, al aplicar estos diseños sobre distintos elementos, los mismos son dotados de grandes poderes curativos. El kené no solo embellece, sino que sana a las personas y las cosas con la luz de la energía de las plantas. Es decir, en el kené material e inmaterial se funden la estética y la medicina. La complejidad de estos diseños no es un elemento más, sino que resume la cosmovisión Shipibo, el conocimiento y la estética de todo un pueblo. Tal es su importancia que ha sido declarado patrimonio cultural por el Instituto Nacional de Cultura en abril de 2008.

Se utilizan diferentes métodos para trazar el kené, uno de ellos es con tintes naturales que se aplican con astillas de madera o pinceles. Este método es el que se suele utilizar para decorar superficies, ya sea de tela, cerámica o madera, e incluso sobre piel. Se realizan bordados o tallados en madera o cerámica fresca, se trabaja también en telares de grandes dimensiones y se pueden confeccionar collares, coronas y brazaletes utilizando mostacillas de diferentes colores.

Las mujeres comienzan a prepararse desde niñas en el arte del kené, para ello pasan muchas horas con sus familiares mujeres observando el trabajo que ellas realizan, y también son ritualmente preparadas para adquirir el don de la visualización. El ritual consiste en la aplicación de piripiri en sus ojos y en el ombligo, una hierba similar al pasto, que puede pasar fácilmente desapercibida. Se considera que el ritual no solo contribuye a la visualización, sino también a mejorar la destreza en el trazado de los diseños. Cabe destacar que las mujeres no utilizan elementos ni para trazar ni medir los diseños, no hacen ningún tipo de boceto ni maqueta previa. Simplemente se colocan frente al objeto y comienzan a plasmar kenés, ya sea pintando, bordando o esculpiendo, tal cual lo imaginan en el momento. En los últimos tiempos, se ve cada vez más a hombres especializándose en el arte del kené.

 

El kené y la práctica chamánica

El kené también puede ser cantado, de esta manera, se abre una conexión aún más profunda entre este arte y la práctica chamánica. Durante una ceremonia de ayahuasca, los diseños pueden ser vistos, tocados, cantados y olidos tanto por el chamán como por todos los participantes, reforzando aún más el vínculo entre belleza y salud. En el proceso de sanación, el chamán puede ver, oír y oler los diseños de los participantes, esa es su luz y su energía. Una persona que goza de buena salud física, mental y emocional, tendrá aires perfumados y diseños de luz colorida, mientras que quien no goza de buena salud ha perdido sus diseños y se encuentra rodeado de “malos aires oscuros” (jakónma wíso níwebo), pero estos males serán limpiados por el chamán para que la persona pueda volver a recibir sus diseños y aires frescos. En este sentido, el proceso de sanación chamánica es como un arte de pintar el cuerpo energético de la persona, y este acto de pintura restaurativa se realiza con el canto del chamán. El diseño guía la voz y la voz pinta el diseño. Algunas personas le llaman “cantos pintados”.

También es importante destacar que el chamán no crea sus propios diseños, él ha dietado una cantidad de plantas de poder y por lo tanto le han sido revelados sus códigos, los cuales se consideran muchísimo más hermosos que los diseños pintados. Durante la ceremonia de ayahuasca, el chamán puede recuperar esos códigos, ver sus diseños y cantar sus cantos. Se dice que todos los diseños de la energía de las plantas se originan en la “madre” del ayahuasca y de las aguas, en la anaconda primordial ronin.

En Yosi Ocha tenemos una colección de objetos de arte Shipibo que forman parte de la colección permanente de los ancestros Merayas. Son piezas de gran valor cultural y poder energético que utilizamos en nuestros rituales.